Normas

Principios RAS




La norma de agricultura sostenible de la RAS se compone de diez principios:




1. Sistema de gestión

Sistemas de gestión ambiental y social (de acuerdo a la complejidad de la operación) deben estar en marcha para que los auditores puedan confirmar que las fincas se manejan de acuerdo con la norma de la Red de Agricultura Sostenible (RAS) y las leyes de los respectivos países. La mayoría de los agricultores encuentran que este sistema no sólo mejora las condiciones de los trabajadores y el medio ambiente, sino también resulta en una finca mejor organizada y más eficiente.




2. Conservación de ecosistemas


Los agricultores deben conservar los ecosistemas existentes y ayudar en la restauración ecológica de áreas críticas. Pueden lograr esto tomando medidas para proteger las vías fluviales y los humedales de la erosión y la contaminación, prohibir la tala y la deforestación, mantener las barreras de vegetación y evitar impactos negativos sobre las áreas naturales fuera de las áreas de cultivo.



 
3. Protección de la vida silvestre

Las fincas certificadas sirven como refugio para la vida silvestre y, por lo tanto, los agricultores deben monitorear las especies existentes en la propiedad. Esto es particularmente importante en aquellos casos que tanto ellas como sus hábitats se encuentren en peligro de extinción, por lo que los finqueros deben tomar medidas específicas para protegerles. Esto incluye educación a los trabajadores, la prohibición de la caza y la extracción de plantas y animales de sus tierras, la protección de los lugares de anidación y la liberación de la vida silvestre en cautiverio o el registro de los animales con las autoridades apropiadas.





4. Conservación de agua


La norma de la RAS requiere que los agricultores conserven el agua mediante el seguimiento de las fuentes y el consumo de agua. Las prácticas y maquinaria de una finca pueden necesitar una modificación - o nueva tecnología instalada - a fin de reducir el consumo de agua o para evitar la contaminación de los manantiales y ríos cerca o dentro de la propiedad. Los productores deben tener los permisos apropiados para el uso del agua, monitorear su calidad y disponer de tratamiento de aguas residuales.

 


5. Condiciones de trabajo

Los finqueros deberán garantizar unas buenas condiciones de trabajo para todos los empleados, según lo definido por organismos internacionales como Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo. Las normas de la RAS prohíben el trabajo infantil y todas las formas de discriminación y abuso. Los trabajadores deben ser conscientes de sus derechos y de las políticas agrícolas;  deben beneficiarse de los salarios, los horarios de trabajo y los beneficios establecidos por la ley por el gobierno nacional. Si se proporciona la vivienda, debe estar en buenas condiciones, con agua potable, instalaciones sanitarias y recolección de residuos. Los trabajadores y sus familias deben tener acceso a la asistencia y cuidado de salud y a la educación.

 

6. Salud ocupacional

Las fincas certificadas deben tener programas de salud ocupacional y seguridad para reducir el riesgo de accidentes. Esto requiere que los trabajadores reciban capacitación sobre seguridad - especialmente en relación con el uso de agroquímicos - y que los propietarios  proporcionen el equipo de protección necesario y garanticen que las infraestructuras agrícolas, maquinaria y otros equipos estén en buenas condiciones y no representen ningún peligro para la salud humana. La norma de la RAS contiene criterios amplios para establecer un ambiente de trabajo seguro. Esto incluye evitar los efectos potencialmente nocivos de los agroquímicos en los trabajadores y otros, identificando y mitigando los riesgos para la salud y preparándose para situaciones de emergencia.




7. Relaciones con la comunidad

La norma de la RAS obliga a los productores a ser buenos vecinos e informar a las comunidades cercanas y grupos de interés locales sobre sus actividades y planes. Deben consultar con las partes interesadas sobre los posibles efectos de su finca y contribuir al desarrollo local a través de empleo, capacitación y obras públicas.



 


8. Manejo integrado de cultivos

La RAS incentiva la eliminación de productos químicos que generan peligro para las personas y el medio ambiente. Los administradores de las fincas deben monitorear las plagas y utilizar alternativas mecánicas o biológicas para los pesticidas cuando sea posible.  Si determinan que los productos agroquímicos son necesarios para proteger la cosecha, están obligados a elegir los productos más seguros disponibles y garantizar en todo lo  posible la protección de la salud humana y el medio ambiente.


 


9.
Conservación de suelos


Uno de los objetivos de la RAS es la mejora a largo plazo de los suelos, por lo que las fincas certificadas toman medidas para prevenir la erosión, basando la fertilización en las necesidades del cultivo y las características del suelo y la utilización de materia orgánica para enriquecer el suelo. El suelo vegetal y la deshierba  mecánica se utilizan para reducir el uso de agroquímicos cuando es posible.
 
 



10.
Manejo Integrado de desechos


Las fincas certificadas están  limpias y ordenadas por  los programas para la gestión de residuos mediante el reciclado, reducción del consumo y reutilización. Los residuos son clasificados, tratados y eliminados de forma que se minimicen los impactos ambientales y de salud. Los trabajadores están informados sobre la adecuada gestión de los residuos en las fincas y en sus comunidades.